Ana Steinnekker: La Trama del Ser - Texto de Artista
María Carolina Baulo - Octubre 2020
http://www.macabaulo.com/2020/10/ana-steinnekker-la-trama-del-ser-texto.html

Ana Steinnekker aborda su obra desde una perspectiva embestida de intereses que provienen de distintos campos del conocimiento y cuyo estudio hace que se concentren conformando trabajos con una fuerte impronta conceptual más allá de la búsqueda estética de la artista. Formada en el campo de la arquitectura, con un marcado acercamiento al diseño y los parámetros propios de una composición tendiente a armonizar las partes, las obras gravitan entre el módulo, la trama, la naturaleza, la memoria y un universo espiritual alimentado por matices también cercanos a la psicología.

 

El vínculo de Ana con el arte proviene inicialmente de la cerámica, siguiendo con la pintura -óleos, acrílicos, acuarelas, tinta china- pasando por el grafito, el collage y llegando a lo tridimensional con sus cajas y objetos, todos ellos intervenidos con múltiples materialidades como el papel, el látex, la madera o los metales, entre otros. El volumen cobra un rol protagónico en sus esquemas plásticos porque logra edificar espacios que vinculan el adentro con el afuera, las elevaciones con los patrones de base y las  geométricas rigurosas propias de una maqueta de estudio, se rebaten cobrando forma y se hacen más orgánicas. Y si hablamos de módulos como un punto de partida, también citamos anteriormente a la trama y se le suma a estos, la abstracción. Un buen ejemplo es la serie Reconstruyendo (2016) donde acrílicos, tintas y acuarelas se pierden en un diseño de entramados de relatos, líneas, puntos, cuadrículas inciertas que componen estructuras aparentemente inestables, a veces caóticas, pero con una lógica interna que las fundamenta. Cabezas Locas (2015) -un trabajo inmediatamente anterior- ya portaba la esencia de lo que se desarrollaría después: un pasaje sintético de la figuración a un campo de trama eterna en su verticalidad y horizontalidad, raíces de una organicidad que también da cuenta de esa madre tierra proveedora de abundancias.

Una serie particular es la de los Mundos (2019) cuyas obras fueron realizadas durante una Residencia en el Chateau D´orquevaux, en Champagne, Francia ese mismo año. Aparecen allí personajes, técnicas y matices, que una vez más, ya se preanunciaban en series tales como Deborah (2011), las Cajas (2010) y los Collages (2010). Allí la artista combina escenarios cuasi surrealistas, en este caso asistida por la figuración, la técnica mixta y la fotografía. Aparece la imagen de Ana niña, una suerte de autorretrato que atraviesa casi todas las obras de esta serie poniendo en primera persona, otorgando identidad, a un proceso de sanación interior y reconocimiento cada vez más afianzado del Yo, el cual se manifiesta de forma contundente en la obra.

Los últimos trabajos de Ana Steinnekker -nacidos en el 2020 y avanzando sobre el futuro inmediato- toman un nuevo rumbo aun cuando se aventuran de la mano de aquello que la artista conoce como pasos certeros y fieles compañeros de ruta: patrones, entramados, formas, el fluir vital de la naturaleza. Un trabajo donde predomina el “textil sobre textil”, collages de texturas táctiles y visuales donde el cuadrado se destaca como figura dominante –llevando consigo toda la carga simbólica del número cuatro como un número de referencia por excelencia-, como plataforma de organización de la obra, como fuerte, como pilar. En estos trabajos Ana retoma la abstracción, se vuelve más sintética, juega con los contrastes en las paletas y se permite experimentar recuperando obras olvidadas y repensándolas, adaptándolas para integrar una instancia creativa superadora, transformando el espacio en un territorio cambiante y la obra en un lienzo en blanco que recibe los ecos de esas vibraciones que vienen a apoyarse en ella para conformar un discurso nuevo. En su trabajo en general pero en esta última etapa en particular, los materiales llevan la carga de su historia, la presencia de su propia memoria en las prendas de vestir elegidas para ser ahora tanto continente como contenido, soporte y concepto. Los restos de obras, las telas en desuso, las prendas de vestir olvidadas, nos hablan de la pura materialidad que se reinventa de manera permanente y se resiste al olvido y el descarte en la obra de Ana Steinnekker.

 

La trama del ser va desplegando sus alas y crea a su paso una red de relaciones desde donde se puede entrar y salir, rompiendo o atando cabos y todo ello sin quedarse afuera, aun cuando aparenta, de esa matriz que todo lo contiene, respondiendo a un orden primigenio y que Ana interpretada en clave artística.

Ana Steinnekker –The Weft of Being - Artist Text 
María Carolina Baulo - October 2020

http://www.macabaulo.com/2020/10/ana-steinnekker-la-trama-del-ser-texto.html

 

Ana Steinnekker approaches her work from a perspective on the attack of interests that come from different fields of knowledge and whose study makes them concentrate, creating works with a strong conceptual imprint beyond the aesthetic search of the artist. Formed in the field of architecture, with a clear approach to design and the parameters of a composition tending to harmonize the parts, the works gravitate between the module, the weft, nature, memory and a spiritual universe fed by nuances also close to psychology.

 

Ana's bind with art comes initially from ceramics, continuing with painting - oils, acrylics, watercolors, ink - going through graphite, collage and reaching the three-dimensional with her boxes and objects, all of them intervened with multiple materials such as paper, latex, wood or metals, among others. The volume takes on a leading role in its plastic schemes because it manages to build spaces that link the inside with the outside, the elevations with the base patterns and the rigorous geometric characteristics of a study model are folded, taking shape and become more organic. And if we talk about modules as a starting point, we also mentioned above the weft and abstraction is added to these. A good example is the series Reconstruyendo (Rebuilding, 2016) where acrylics, inks and watercolors are lost in a design of networks of stories, lines, points, uncertain grids that make up apparently unstable structures, sometimes chaotic, but with an internal logic that supports them. Cabezas Locas (Crazy Heads, 2015) -an immediately previous work- already carried the essence of what would develop later: a synthetic passage from figuration to a field of eternal weft in its verticality and horizontality, roots of an organicity that also accounts for that mother earth provider of abundance.

Mundos (Worlds, 2019) is a particular series, whose works were made during a Residence at the Chateau D´orquevaux, in Champagne, France that same year. Characters, techniques and nuances appear there, which, once again, were already announced in series such as Deborah (2011), the Cajas (Boxes, 2010) and the Collages (2010). There the artist combines quasi-surrealist scenarios, in this case assisted by figuration, mixed technique and photography. The image of Ana as a girl appears, a kind of self-portrait that runs through almost all the works in this series, putting in the first person, giving identity, a process of inner healing and recognition that is increasingly entrenched in the Self, which manifests itself in a forceful way in the work.

Ana Steinnekker's latest works - born in 2020 and advancing on the immediate future - take a new course even when they venture hand in hand with what the artist knows as accurate steps and faithful companions on the road: patterns, frameworks, shapes, the vital flow of nature. A work where "textile over textile" predominates, collages of tactile and visual textures where the square stands out as the dominant figure - carrying with it all the symbolism of the number four as a reference number par excellence - as a platform for organizing the work, like fort, like pillar. In these works Ana takes up abstraction, becomes more synthetic, plays with the contrasts in the palettes and allows herself to experiment by recovering forgotten works and rethinking them, adapting them to integrate an overcoming creative instance, transforming the space into a changing territory and the work into a blank canvas that receives the echoes of those vibrations that come to lean on it to shape a new discourse. In her work in general but in this last stage in particular, the materials carry the burden of her history, the presence of her own memory in the clothes chosen to be now container and content, support and concept. The remains of works, disused fabrics, forgotten clothing, speak to us of the pure materiality that is permanently reinvented and resists being forgotten and discarded in Ana Steinnekker's work.

 

The weft of being unfolds its wings and creates in its path a network of relationships from which it is possible to enter and leave, breaking or tying ends and all this without remaining outside, even when it appears, of that matrix that contains everything, responding to a primal order and that Ana interpreted in an artistic key.