Mi primer vínculo con el arte fue a través de una tía.  Ella me convocaba a experiencias diferentes a las de la cotidianeidad de la época. Dedicaba sus días a pintar con oleo, pero lo que a mí me fascinaba, era cómo intervenía fotos con un pincel extremadamente finito; verla me hacia bien.  Era mi mejor medicina. Cuando tuve que elegir a qué me iba a dedicar, estaba entre estudiar arquitectura, matemática o medicina porque lo que yo realmente quería era ejercer la acción de sanar y propiciar espacios de sanación, en cualquiera de las formas en que pudieran presentarse.

 

Soy artista visual, arquitecta. Me interesa el área proyectual,  la sustentabilidad y la psicología. Pienso en mi trabajo como el lugar donde suceden diversos modos de operar y asimilar procesos históricos personales. Me interesa investigar sobre algunos vestigios o desechos socioculturales, los cuales se integran con aquel relato personal y se plasman finalmente en las obras. 

 

Trabajo con materiales que refieren a mi propia historia: restos, telas, fragmentos de obras y prendas de vestir  que se re significan en el presente.  Es importante para mí realizar un análisis de cada uno de ellos, clasificarlos y proceder a la acción de cortarlos, enrollarlos, quemarlos, coserlos, en una palabra, intervenirlos. Desde lo conceptual, me interesa la figura del cuadrado como idea, forma de organización que sintetiza un espacio,  conformando un territorio de posibilidades que se repite en una trama infinita. Articulo esas tramas como un espacio corporal en el que puedo dialogar y transformar, generando así, un relato con nueva poesía.  


Ana Steinnekker