Ana Steinnekker. Del punto a la creación

por Nadia Paz (curadora argentina)


Ana Steinekker parte de un concepto concreto: el punto como comienzo de toda obra, y lo expande, lo desarrolla, lo investiga en su propia creación artística que, en la actualidad, se centra en el mundo femenino y sus particularidades.
Ana es arquitecta, especializada en forma y comunicación, y artista plástica. Durante años ha estudiado y realizado cursos explorando diversas técnicas de dibujo, pintura, escultura, y ha trabajado con metales y materiales no convencionales como papel, caramelos y madera. La influencia de su profesión ha enriquecido su campo artístico otorgándole una concepción integral y una mirada transversal sobre los espacios y los objetos. Para ella, la creación es la acción cotidiana de su vida, es una forma de estar en el mundo. Nació con ella y la pone a prueba constantemente, planteando desafíos que mantienen la vitalidad artística que exhiben sus obras.
Indagando en lo femenino


En la serie Cabezas Locas hace un análisis exhaustivo de los pensamientos, trabas, cuestionamientos, dicotomías presentes en las mujeres.
Desarrolla las complejidades del mundo femenino recorriendo lugares comunes que parten del inconsciente; o que al mismo tiempo provocan la parte más instintiva del espectador, generando identificación y fascinación por las imágenes. Si bien el título de la serie refiere a lo excéntrico, lo obsesivo, lo neurótico de las estructuras que están detrás de cada pensamiento, a medida que su obra avanza en el tiempo, va mutando hacia cierta recomposición de la locura planteada y propone una última etapa llamada Acomodando Cajones.


En este sentido, si bien Cabezas locas convoca a todas las mujeres, el puntapié inicial es otorgado por sus propias imágenes, por su propia autoobservación del mundo. Expone, como la punta del iceberg, superficies que devienen de pesadillas de niña, relaciones humanas, viajes, deseos, frustraciones propias y relaciones tóxicas. Luego, en el avance y maduración de la serie culmina en la ya mencionada etapa Acomodando Cajones, donde cada gaveta identifica situaciones y sus innumerables temáticas. Es aquí, donde abandona la figuración y se enfoca en las figuras geométricas.
Su objetivo como artista ha sido y es, hoy en día, lograr un impacto en el espectador. Concretar un vínculo que se manifieste en un interés mutuo, en una reflexión y observación profunda y prolongada en el tiempo.


No busca el efectismo, el impacto inmediato sino la contemplación e interpretación propia de cada subjetividad puesta en juego. Ana piensa el arte como una forma de sanación mental, como un lenguaje universal que puede lograr unir todo tipo de fronteras.
Apasionada por la geometría, considera el punto como el comienzo de toda obra, de toda producción. Parte del punto para pensar en la línea (recta o curva), los planos de arquitectura que suele manipular, las partituras de música y la escritura en su complejidad. En este sentido, considera la sumatoria de puntos como la matriz infinita de repetición que puede formar las cosas, las percepciones, los espacios, la geometría, los planos, entre otros.


En esta sintonía, Kandinsky ya afirmaba que el punto geométrico es invisible. En la escritura es el puente esencial, único, entre palabra y silencio, es decir, el símbolo de la interrupción, de la no existencia. Sin embargo, en pintura el punto geométrico invisible deviene aquí material, adquiere cierto tamaño, requiere una determinada superficie. Si el punto es reposo, entonces la línea como tensión interna móvil será quien parta del movimiento de ese punto en el plano. En palabras de Kandisnky: “Ambos elementos = = (tendrán iguales) cruzamientos, combinaciones, que constituyen un lenguaje propio, intransmisible con palabras”.
El proceso productivo de las obras de Ana Steinnekker inicia con imágenes internas que son representadas en bocetos iniciales. Luego, la artista comienza a pintar en acrílico generando transparencias hasta lograr el efecto proyectado. Al final, incorpora líneas blancas que forman los dibujos geométricos o figurativos.
Su vasta obra ha llegado a distintos países y se ha exhibido en numerosas ferias y exposiciones nacionales e internacionales. Ha participado en New York, de la mano de la artista Anna Rank, en el marco del proyecto Paraguas por la Paz, en la que participaron más de cuarenta artistas.
Igualmente, una de sus obras fue seleccionada para convertirse en la imagen de un vestido de Art on Fashion, y participó de la feria de Affordable en México, entre otras experiencias.


La obra de Steinnekker, profunda y compleja pero representada desde la simplicidad de una línea, nace de un punto, de una idea matriz, de una semilla que en su propia maduración ha logrado echar las raíces; de una obra que, si bien aún vive su contemporaneidad, permanecerá sin lugar a dudas a través del tiempo.

Ana Steinnekker,  From the point to creation

by Nadia Paz (Argentinian curator)


Ana Steinekker starts with a solid concept: a point as the start of every piece, and she expands, develops, and investigates it in her own artistic creation that, currently, is focused on the feminine world and its peculiarities.

Ana is an architect who specializes in form and communication, as well as an artist. Over the years she has studied and taken courses exploring diverse drawing, painting and sculpting techniques and has worked with metals and unconventional materials such as paper, candy and wood. The influence of her profession has enriched her artistic field thus granting her a comprehensive approach and a transversal gaze regarding spaces and objects. For her, creation is the daily action of her life. It is a way of being in the world. She was born with it and constantly tests this by posing challenges that adhere to the artistic vitality that her work exhibits. 

Looking into what is feminine


In the series Cabezas Locas, she makes a thorough analysis of the thoughts, hindrances, questions, dichotomies present in women. She develops the complexities of the feminine world by traversing common places emanating from the subconscious; or that simultaneously provoke the most instinctive part of the viewer, thus generating identification and fascination with the images. Although the title of the series refers to the eccentric, obsessive, neurotic aspects of structures that are behind each thought so that her work advances in time, it’s shifting towards a certain rearranging of the posed madness and suggests a final stage called Acomodando Cajones.

In this sense, although Cabezas locas summons all women, the ímpetus is granted due to her own images, her own self-observation of the world. She exposes, as the tip of the iceberg, surfaces that transform into childhood nightmares, human relationships, trips, desires, her own frustrations and toxic relationships. Later, further into the series as it matures, it ends in the previously mentioned Acomodando Cajones stage, where each drawer identifies situations and her myriad of subject matter. It is here, where she abandons figuration and focuses on geometric figures.

Her goal as an artist has been, and is today, to make an impact on the viewer. Forming a bond that is expressed in mutual interest, a profound reflection and observation prolonged over time. She doesn’t seek sensationalism or immediate impact, but rather the contemplation and interpretation itself of each subjectivity put into play. Ana thinks of art as a form of mental healing like a universal language that can unite all types of borders.
Impassioned by geometry, she considers the point as the start of all pieces, of every production. She starts with a point in order to think about line (straight or curved), planes of architecture that she usually works with, musical scores and writing in their complexity. In this sense, she considers the sum of points as the infinite repetition matrix that can form things, perceptions, spaces, geometry, and planes, among other things.

In this symphony, Kandinksy already stated that the geometric point is invisible. In writings, it is the sole essential bridge between words and silence. That is to say, the symbol of interruption and that which doesn’t exist. However, in painting the invisible geometric point becomes material here and takes on a certain size that requires a determined surface. If the point is idle, then the line as a mobile internal tension will be what splits the movement of that point on the plane. In Kandinsky’s words: “Both elements = = (will equally have) crossings, combinations that make up their own language that is noncommunicable with words.”
The productive process of Ana Steinekker’s work starts with internal images that are represented in initial sketches. Later, the artist starts to paint in acrylic and creates glazes until achieving the projected effect. In the end, she incorporates white lines that form geometric or figurative drawings.

Her vast work has travelled to different countries and has been exhibited in numerous fairs and national and international expositions. She has participated in New York, with the artist Anna Rank, under the framework of Paraguas por la Paz project, where more than forty artists participated. Likewise, one of her works was selected to be turned into the image of a dress for Art on fashion, and she participated in the Affordable fair in Mexico, among other experiences.

Steinekker’s work is profound and complex but is represented from the simplicity of a line, and arises from a point, a core idea, or a seed that in its own maturation has allowed to take roots; It is born of work that although it’s living its contemporaneity, it will remain, without a doubt, throughout time.